La sesión de control de hoy ha estado presidida por un tema económico. La posible venta de una parte considerable de las acciones de Repsol a Lukoil no se ve con buenos ojos debido a que esta operación podría suponer la pérdida de control de los socios españoles. Además, se trata de una empresa que genera demasiadas dudas por su posible conexión con el Gobierno ruso. Desde la oposición, Mariano Rajoy ha avisado al Presidente español de que si la operación llega a producirse lo acusará de un escándalo mayúsculo y será un fraude. Desde el Gobierno, se afirma que se hará todo lo posible para que Repsol siga siendo española respetando la autonomía de las empresas. El ministro de industria ha reprochado a la oposición que la culpa de que el Gobierno tenga las manos atadas es de ellos, ya que fue el PP quien privatizó algunas empresas y eligió a sus presidentes. Por otra parte, los cuatro bancos acreedores de Sacyr (empresa que vendería sus acciones) dudan acerca de las garantías de pago de Lukoil, por lo que la empresa rusa está dispuesta a aportar garantías adicionales para subrogarse al crédito que esas entidades concedieron a la constructora para comprar el 20% de Repsol YPF.
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